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Partido de Primera Nacional: Sanes - Sant Quirze (2/12/2017)

Gol de la victoria - Fuente: TWITTER @Handbol_Sanes

Ayer asistí en directo al partido de Primera Nacional, del grupo D, entre el Handbol Sant Esteve Sesrovires i el Handbol Sant Quirze. Tercero contra primero.

Los locales van madurando año tras año como el buen vino, cuarta temporada del equipo técnico liderado por Dani Ariño. Este año con nuevas e ilusionantes incorporaciones. El equipo visitante, cuyos jugadores tienen un currículum envidiable, con Jaume Solé en su primer año en el banquillo "Kiri".

Tras una salida en cancha que sirvió para que el Sant Quirze se adelantara 3 goles en el marcador en los primeros diez minutos, el partido estuvo "congelado" hasta los últimos diez. El Sant Quirze iba por delante pero no se desenganchó de un Sanes que, en un final apoteósico, se adelantó en el marcador en el último minuto para ganar un partido bonito, disputado y épico.

El partido tuvo cuatro protagonistas claros:

Primero, y en mayúsculas, CAPÓN

El portero de Sant Quirze dominó en todos los registros del buen portero de balonmano. Rey del área ante los lanzamientos de 6m, esperando en la línea para repeler las acciones de 9m, intimidando en los 7m y hasta forzando y parando un lanzamiento de campo a campo. Sentó cátedra y acabó lesionado en su tobillo izquierdo, tras el último gol del partido. Esperamos que se recupere pronto y sigamos disfrundando de este fantástico guardameta.

Ariño, la clave en la sombra

Acertó el técnico local en todo. En esa 6:0 no entra cualquiera. Planteó el partido sin arrugarse, cambió a los porteros cuando debía, bien también en los tiempos muertos. Dió toda la confianza al jóven "monstruo" Marc Jordán y, cuando parecia que Albert Falguera no tenía papel en el reparto, contó con él para que en la segunda parte brillaran sus galones de veterano infalible.

Marc Jordán, la bestia que se echó el equipo a la espalda

Las quiso todas, lo provó siempre. Le mete el 100% de su alma en cada acción y, además, es capaz de evolucionar sobre la marcha y corregir errores dentro del partido. Cuando le falló su característica finta a punto fuerte, sorprendió al débil para ganar la superioridad y el último gol. El chico es bueno, sí, pero además da la sensación a sus compañeros de no arrugarse nunca. Capitán de una auténtica tropa de guerreros.

El Sanes Arena, del hielo al infierno

Estaba el público ni frío ni caliente, ni cerca ni lejos... Hasta que llegó el momento de cambiar el destino del partido. Todo el público. De golpe. Con todo. Silbidos, gritos, protestas... Hasta que se gane el partido.

El público fue clave para crear la atmósfera de remontada de los últimos minutos, que sin duda permitió al portero local sacar las pocas que sacó, pero ¡en el momento clave para hacer renacer al equipo!

 

Y permítanme una mención a parte. Estuve sentado en la grada al lado de Pau Puget, un fantástico portero con el que colaboramos, desde Keeper-Simulator.com, en los campus que organiza Handporters este invierno. Fichado el pasado verano por el Sanes, ahora está lesionado y le toca sufrir desde la grada...

¡Qué ganador! Estuvo infundiendo calma y optimismo a sus compañeros todo el partido. No se le borró la sonrisa ni el buen humor en ningún momento. Siempre tuvo fe. De firmar el empate, ni hablar. Y al final, a saltar y a gritar con todos sus compañeros en el centro de la pista. Sin duda, una gran incorporación para un muy buen equipo.

 
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